Me enamoró su humanismo, su sentido del humor, sus ganas de vivir. Me enamoraron su humildad, su entrega. Me enamoro verlo, lo mismo dando un discurso hermoso frente a tanta gente, que secando los platos de la comida el fin de semana familiar.
Lo admiré desde el día en que lo conocí en las palabras de quien era en ese entonces mi mejor amigo, desde que reconocí su amor de padre en la maleta del desayuno, en las llamadas, en sus bromas incansables y que a todos nos hacían el día alegre.
Para cuando tuve la dicha de llamarlo suegro, mi querido suegro, tenía ya mi corazón en su mano, mi lealtad, mi atención, mi respeto. En muy poco tiempo me regalo tardes llenas de felicidad, con sus detalles tan sencillos, pero todos ellos con el toque especial que tenía, como un artista que todas sus obras las firma y sella siempre con amor.
Aún no me hago a la idea de no tenerlo en este plano, sin embargo, nuestra misión durante la breve estancia en la vida, es mantener su recuerdo vigente. Con nuestros actos, siguiendo su ejemplo, sus enseñanzas, tomando siempre como base de todo lo que hacemos la pasión por la vida, la misma pasión que él ponía en cada uno de sus días, la misma pasión con la que nos contagió a todos lo que tuvimos el enorme honor de compartir un pedacito de vida con él.
Gracias mi suegro hermoso, por todos los regalos que rebí de usted. Gracias por su confianza en mi, por abrirme las puertas de su corazón y dejarme entrar como una hija en su hogar. Gracias por confiarme el cuidado de su amado hijo, y por bendecir nuestra unión con sus palabras. Solo le pido que nos guie, nos de la luz para reconocer el camino correcto, para hacerlo sentir un padre orgulloso de sus hijos.
Gracias también por confiarnos a Hiram y a mi el cuidado del único y gran amor de su vida, su esposa. Teniendo siempre presente que ella era su razón de ser, de luchar, de sonreir, de amar, de vivir, la cuidaremos, seguramente no tan bien como su esposo amoroso hizo desde el primer día, pero si con todo nuestra dedicación, atención y amor, para que el día que tengamos que rendirle cuentas se quede tranquilo de que cumplimos la misión.
Nunca había recibido un regalo de cumpleaños tan maravilloso, su partida fue dolorosa y lo seguirá siendo. Sin embargo se, que su regalo para mi el día que partió, fue tener la invaluable oportunidad de cuidar y hacer feliz a la más hermosa de sus creaciones, a su niño, a su orgullo, al amor de mi vida. Y aunque hubiera preferido recibir ese honor sin la necesidad de su partida, con el dolor que representa el no tenerlo aquí, acepto humildemente su encomienda, y prometo entregarme cada día a la tarea de hacerlo un hombre feliz. Porque todos quienes lo conocen saben que ya es un hombre bueno, responsable, respetuoso y con todos los valores y las enseñanzas que recibió del padre más increíble y maravilloso que pudo haber tenido, mi parte entonces será solo lograr que sea feliz.
Agradezco al Universo la sabiduría pero sobre todo, la generosidad de haberme dejado conocer a un gran hombre, a quien admiro, respeto y amo por todo lo que fue.
“SEA PERJUME O LOTION ME HACE FALTA, PERO COMO SUSTITUTO ESTOY ARRANCANDO FLORES DEL JARDIN DE TU ABUE, LAS MACHACO Y ME LAS UNTO. NO ME DAN AROMA PERO VIERAS QUE DIVERTIDO ME LA PASO. YA SE ME POSAN ALGUNAS ABEJAS PARA SUCCIONARME Y ELLO ME FASCINA.”
En paz descanse. Tubalkaín Gustavo Becerril García.
