Ayer sali con mis compañeros de la oficina a un barcito que está en la calle de Masarik, la pasé divertidísimo, lo único malo es que fue en jueves, y obviamente fue un suplicio poder despertarme el día de hoy para cerrar la semana de trabajo.
Mientras estaba en el relajo me di cuenta de lo libre que me siento ahora, asi, sin un compromiso, sin pareja y sobre todo sin tener que estar rindiendo cuentas. No niego que es lindo cuando uno tiene con quién “reportarse”, pero aahh qué rico es también cuando no se tiene.
En una de mis idas al baño, mientras regresaba a la mesa que ocupábamos me quedé pensando… a qué se debe que superé el dolor tan rápido? me encanta la idea de sentirme bien, de disfrutar, de no haberme caido en el hoyo negro y pasar meses sin poder salir; pero estoy impactada de la fluidez con la que manejé esto, de la sencillez para continuar aun sin él, y continuar con ganas no solo vivir al día…. Estaba en ese pensamiento cuando comenzó a sonar una canción de esas que no son muy de mi gusto, pero, mientras la escuchaba me dio risa, porque la letra era, como muchas veces sucede, casi a la medida.
Dice algo asi (aunque cabe mencionar que hay una frase que está modificada por el público para ponerle más sabor a la situación):
“Ya no quiero de ti nada, vete mucho a la chingada. Vete y busca quién te quiera, quién te aguante a tu manera… por mi parte está perdido, te he dejado en el olvido, tan cansada estoy de ti… es mejor asi!”
Y con esto termino, esperando que los momentos de luz me lleguen en otra presentación y con un gusto más refinado, aunque la de anoche no fuera del todo mi tipo de música, se sacaron un diez solo con esa estrofa.
Fin
