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Sueño número 1

Nos vimos aquél día a la hora de la comida, tantos años de ausencia nos daban material para estar juntos toda la tarde y charlar, el lugar acordado fue el restaurante al sur de la ciudad, el mismo que soñaba conocer cuando adolescente; siempre me imaginé que las velitas en las mesas del jardín lucían como barquitos flotando en el mar de noche, el mismo que conocí con vos muchos años después.

Llegamos, por primera vez nos ofrecían una mesa en el jardín pues aún era temprano. El lugar lucía lleno de luz, de gente feliz, familias completas con niños jugando, no se si todo era maravilloso per se, o el estar ahí contigo lo convertía en algo mágico. Revisamos la carta, aun cuando los dos sabíamos que pediríamos lo mismo de siempre, el ritual de leerla y hacer como si escogieramos algo completamente nuevo. Nos mirábamos con tanta emoción, con gusto, con las ganas de llenarnos las pupilas en una sola tarde de esa imagen que extrañamos durante años. La horas pasaron volando, la charla deliciosa tanto como la comida, el degustar nuevamente un buen vino tinto contigo, todo era como un sueño.

El momento de aclarar las nubes del pasado llegó, y por fin tuve el valor de decirte eso que durante todo nuestro tiempo callé por miedo, al fin de cuentas a estas alturas ya no teníamos nada más que perder, aún puedo mirar cómo los ojos se te llenaban de lágrimas al saber la verdad, entre nostálgia y gusto, entre tristeza y resignación… sentí como la emoción te invadía, y sin poder contenerte, tomaste entre tus manos mi rostro y me besaste… no hubo resistencia de mi parte, y el beso fue como regresar en el tiempo y enamorarme de nuevo…

Como sueño hecho realidad, la noche nos alcanzó, y por fin podía mirarme, sentada frente a ti en una de las mesas del jardín, a la luz de una velita blanca, como barquito suspendido en el mar.

El día estaba punto de terminar, salimos con el cielo repleto de estrellas sobre nosotros, abrazados como si la distancia no hubiera existido antes, una tenue llovizna comenzaba a caer mientras nos besamos largamente en el estacionamiento antes de subir al auto, parados uno frente al otro, fundidos en un abrazo desesperado por la larga espera y pacientes a la vez como si nunca llegara el fin…

Fue un momento mágico, hermoso, una tarde que ni en sueños imaginé viviría algún día… mi pregunta es… lo viví o lo soñé?

Ésta óptica es completamente nueva para mi, en situaciones pasadas, era siempre yo la que emprendía el vuelo, y ahora me doy cuenta que aún cuando partir parecía una situación extremadamente difícil y dura, por el hecho de tener que enfrentarme a inciar de nuevo desde cero, ahora se que el que se queda no la pasa nada sencillo tampoco.

Son distintas ópticas desde luego, pero nunca me había tocado estar de este lado, generalmente siempre tomaba nuevos caminos e iniciaba con todo un repertorio recién desempacado de lugares, colores, texturas, personas, caminos… todo nuevo para mis sentidos; eso de alguna manera amortigua el golpe, porque aunque se sufre al partir, se disfruta a la vez de la novedad casi constante. A decir verdad, ya se me había hecho costumbre eso de salir corriendo y buscar nuevos horizontes, pero todo tiene su principio y su fin, así como siempre hay una primera vez; y ésta mi primera vez de la visión del que se queda.

Es extraño, es difícil, ahora entiendo a algunas de las personas que atravezaron por este proceso con mi partida, y eso de alguna manera me motiva, porque los he visto años después de lo sucedido, y los he visto renovados, fuertes, seguros, felices… Yo en cambio, seguí huyendo de todo indicio de dolor o fracaso, hasta que no hubo más opción que enfrentarme a mi nueva realidad.

No es sencillo encontrarse en la misma casa que te grita con descaro y te arroja los recuerdos cual pedrada intencional, caminar por las mismas calles que ahora te interrogan cuestionando tu soledad,  mirar los mismos colores, percibir el mismo aroma, sentir el mismo frío… ahora sola, todo parece igual, pero no lo es… No es lo mismo construir un nuevo sueño sobre terreno limpio y empezar con nada, que tener algo a medio hacer, que se ha venido abajo y han quedado solo algo parecido a las ruinas, tomar eso que queda, y construir de nuevo. Reprogramar los recuerdos y sobre el mismo escenario vivir nuevas cosas, en el mismo cuaderno escribir de otra forma, sin arrancar ni romper las hojas pasadas, es nuevo para mi, y es un gran reto.

Me declaro neófita en este proceso, aprendíz y de las malas, estoy en cero, no se para dónde correr, ni por dónde empezar, sin embargo ese es el encanto, y lo he visto en otras personas que lograron salir de esto. Es muy duro, mucho, sentarte a la mesa y sentir que algo, que alguien te hace falta, sin embargo se, que el día que logre sentarme a la misma mesa, y no extrañar más esa presencia, es más, ni recordarla siquiera, ese día, me habré curado, y más aún, habré crecido como nunca lo he hecho.

Mi paso ahora es lento, desconozco el sendero que me espera, y si bien no se cuan largo o corto llegue a ser, lo que si se es que por muy doloroso que pueda tornarse, por triste, fuerte, devastador que parezca, sobreviviré, y cuando haya salido a flote de esto que parece estarme hundiendo y ahogandome, cuando dé mi primer bocanada de aire fresco después de esto, será como haber aprendido a respirar por primera vez…

P.D. Eres tú mi ejemplo a seguir, gracias a ti se y estoy segura de que aunque el proceso es doloroso, el resultado será delicioso. Gracias por demostrarme que no siempre la visión del que se queda es la del vencido, sino todo lo contrario. Gracias porque sin siquiera saberlo, eres parte de la fuerza que me impulsa a seguir adelante, porque quiero alcanzar esa paz con la que ahora te miro, R. gracias por tu luz.

Momentos de luz (3)

Ayer por la tarde, después de que mi hermana se fue, me quedé sola en casa, y como era de esperarse comencé a pensar en miles de cosas. De pronto Omar, un gran amigo de la Universidad, con el que he pasado los momentos más divertidos de mis soledades, me llamó. Es especial mi conexión con él, porque no se necesita más que el estar juntos para pasarla increíble, no es el tipo de “amigos” con los que sales o pasas la tarde porque te gustan o sabes que les gustas, no, es el tipo de amistad con el que puedes estar horas y horas hablando y riendo sin necesidad de tirarse el can.

Entonces, antes de que la tristeza me atrapara sonó el teléfono, él por ahora se encuentra fuera del país, pero eso no fue razón para no hacerse presente y como siempre lo logra, levantarme el ánimo hasta las nubes. Contesté el teléfono y del otro lado de la línea se escuchaba “Luz de día” de Enanitos verdes, cuando terminó la canción dijo “A poco no soy un amoooor? si fuera mujer me enamoraría de mi”.

Estuvimos platicando durante horas, y yo moría de la risa con todas sus ocurrencias. Él regresa la semana que entra y tenemos toda una agenda por cubrir. Ha inventado todo un cálculo astrológico super fumado en el que para el día de su regreso nuestros planetas regentes se alínean, y da como resultado la conjunción Libra-Piscis, por lo que el día que nos veremos de nuevo la semana entrante, ha sido declarado el día internacional del “kilo de huachinango” (por aquello de la balanza y el pez).

Además de que según él grabaremos un video que se llame “Más calcio y menos queratina” o lo que es lo mismo, sigues igual de dientona :D y yo con menos pelo, con el paso de estos 10 años.

Me fui a dormir con una graaan sonrisa, y feliz de vivir estos momentos de luz que no me dejan caer.

Momentos de luz (2)

Mis días cambian de un momento a otro, y lo que parecía ser un viernes normal en la oficina, muerta de aburrición frente a la computadora, cambió de última hora y me enviaron de visita a uno de los lugares que menos creí disfrutar ir. Así pues con el cambio de planes, tomé mis cosas y salí hacia Cd. Neza.

Durante el trayecto en el metro he aprovechado todos estos días para retomar esas lecturas que son como mendicamento para mi mente y espíritu. Iba muy concentrada en la lectura, cuando en una de las estaciones se detuvo el convoy y levante la mirada hacia la ventana que da al anden contrario. Había ahí un chico esperando el metro en dirección opuesta, se me quedó mirando fijamente y yo también por un momento… regresé a la lectura, y cuando el metro en el que yo iba comenzó a avanzar de nuevo levanté la mirada otra vez, él seguía mirandome, entonces como por instinto sonreímos ambos al mismo tiempo. No recuerdo bien cómo era, pero el hecho de que aquél extraño me sonriera de forma tan natural, evento poco usual en nuestra ciudad, me iluminó el día.

Momentos de luz (1)

Ayer por la tarde, con un día bastante ocioso en al oficina, mi mente había conseguido ponerme en un extraño estado de melancolía casi depresivo.

He tratado de mantenerme a flote, pero la mente es tan canija que no se está quieta un momento y me juega rudo muchas veces.

Me levanté un momento para dejar de pensar cosas que me aplastaran. De regreso a mi escritorio miré a el niño de mi equipo, que horas atrás se había lastimado una mano tratándo de partir un dulce que le pedí en dos. Me acerqué a él y lo abracé un instante, después me fui a mi lugar.

De pronto sentí como se acercó a mi lugar sin hacer ruido y besó mi hombro :) Fue un beso tierno, de compañerismo, de “no hay un motivo especial pero te quiero regalar una muestra de amor”. Después de eso no dejé de sonreir.

No hay borrón

Pensaba tener la reacción típica de entrar y borrar todo lo que me pudiera hacer recordar cosas, pero no, no voy a hacerlo, ésta vez dejaré todo como está, para que cuando la tormenta haya pasado y regrese a leerlo, pueda darme cuenta de la evolución que hubo en mi y de que al final, no era tan trágico como parece.

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Sabes dónde buscar

Deja de buscar las respuestas aquí, hay cosas que jamás podrás saber si solo buscas en lo que dejo ver al resto del mundo. Sabes que para encontrar las respuestas que estás buscando, no hace falta más acercarte a mi, pero a mi, esa que tú conoces, no al reflejo incompleto de lo que parezco en este lugar.

Si quieres saber la realidad de las cosas que pienso, que siento y sueño, deja de indagar a escondidas y hacer historias en tu mente que probablemente estén equivocadas, levanta una bocina, marca un número y encuentrame…

Los lutos

Y sí, hoy confirmé, que las cosas con las que uno se queda después de una pérdida, que el tiempo que uno dedica al recuerdo, a vivir del pasado, del ayer… Esos recursos que, aún muerto lo que haya muerto, uno sigue inviertiendo en ello que ya pasó a la historia, son decisión propia. Sin bien es natural sentir el dolor, y querer de pronto encontrar alivio en los recuerdos, a veces en ese esculcar en el costal del pasado, perdemos valiosos momentos, personas, risas, alegrías que están justo frente a nosotros, no en la mente, sino materializados aquí y ahora.

La carga de lo que ha muerto, el luto que se le guarde, y el tiempo que viva sumergida en el recuerdo, será mi decisión, pero algo que me motiva es saber, que mi presente también brilla, y tiene color de mar azul, con brisa fresca y calor en el corazón…

los amores cobardes no llegan a amores ni historias… se quedan ahí…

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